Las ex repúblicas soviéticas de Asia Central: ¿Aliadas o vasallas de Rusia?

Mandatarios de países de la CEI ante la Tumba del Soldado Desconocido (Moscú).
De izquierda a derecha: Nikol Pashinian (Armenia), Aleksandr Lukashenko (Bielorrusia), Kazim-Zhomart Tokáyev (Kazajistán), Sadyr Zhapárov (Kirguistán), Vladimir Putin (Rusia), Emomali Rahmon (Tayikistán), Serdar Berdimukhammedow (Turkmenistán) y Shavkat Mirzióyev (Uzbekistán). (Fuente: TASS).

Por Kevin A. Tevez


Este 9 de mayo de 2023, 78° aniversario de la Victoria soviética en la Gran Guerra Patria (que se diferencia del 8 de mayo, "Día de Europa"), parecía ser uno más de los desfiles en la Plaza Roja de Moscú que, desde la incorporación de Crimea y Sebastopol en 2014, no habían contado con la presencia de líderes occidentales. Sin embargo, este año fue diferente, ya que se mostró una foto de unidad entre Rusia y sus aliados más cercanos, incluyendo las cinco ex repúblicas de Asia Central. ¿Se trata de una muestra de solidaridad o una señal de creciente influencia rusa en la región?

El Den Pobedy ("Día de la Victoria") se celebra el 9 de mayo por el huso horario de Moscú, a la hora de la rendición del Mariscal de Campo Wilhelm Keitel, de la Alemania Nazi, ante las fuerzas aliadas, que puso fin a la Segunda Guerra Mundial. Desde la época soviética ha sido un día de desfiles militares y celebraciones civiles, aunque no todas las repúblicas integrantes de la URSS le otorgaron el mismo estatus, siendo en algunas de ellas feriado no laborable y en otras no, pero todas reconocieron aquella como la fecha de la victoria.

Tras la disolución de la Unión Soviética en 1991, el 9 de mayo fue reconocido oficialmente como el Día de la Victoria en todas las ex repúblicas soviéticas de Asia Central (Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán). Sin embargo, sólo en Kazajistán alcanza el estatus de feriado no laborable y suele celebrarse junto con otros días festivos el 10 y 11 de mayo.

Durante la Segunda Guerra Mundial no se libraron combates en la región de Asia Central. No obstante, aportó millones de soldados que integraron el Ejército Rojo de la Unión Soviética contra el Eje y las repúblicas acogieron a cientos de miles de trabajadores de distintas nacionalidades (rusos, ucranianos, bielorrusos, etc.) que contribuyeron a la industrialización de la región, gracias a las instalaciones fabriles móviles. Como expresó el presidente de Kazajistán, Kazim-Zhomart Tokáyev: "Un aporte invaluable a la Victoria fue el de los trabajadores de retaguardia, quienes, en los días de dura prueba, demostraron la unidad y solidaridad de nuestro pueblo".

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, recordó este martes, en la Plaza Roja de Moscú, este esfuerzo conjunto: "Veo en esto un respeto que honra la valentía de nuestros antepasados. Lucharon juntos y ganaron juntos. Todo el pueblo de la URSS contribuyó a la victoria general. Siempre lo recordaremos. Rendimos homenaje a todos aquellos que perdieron la vida, en la guerra sangrienta, nos inclinamos frente a hijas, padres, abuelo, esposo, esposa, hermanos, hermanas, parientes y amigos".

El Presidente de Kazajistán, Kazim-Zhomart Tokáyev, depositando ofrenda floral en la Tumba del Soldado Desconocido (Moscú). (Fuente: Servicio de Prensa del Presidente de la República de Kazajistán).

Estas palabras fueron pronunciadas ante los presidentes invitados de estados ex soviéticos: Armenia (primer ministro Nikol Pashinian), Bielorrusia (presidente Aleksandr Lukashenko) y los cinco de Asia Central: Kazajistán (presidente Kazim-Zhomart Tokáyev), Kirguistán (Sadyr Zhapárov), Tayikistán (Emomali Rahmon), Turkmenistán (Serdar Berdimukhammedow) y Uzbekistán (Shavkat Mirzióyev). Se hizo hincapié en las distintas notas de prensa rusa sobre la presencia de los mandatarios en representación de países miembros de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), la entidad que sucedió a la Unión Soviética tras su disolución, en los acuerdos de Belavezha (8/12/91), Minsk (22/12/91) y Alma-Ata (25/12/91). La CEI es una organización que prácticamente se encuentra obsoleta, pero llama la atención, en el marco de la Guerra de Ucrania, que el gobierno ruso salga a reflotarla.

Bandera de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), creada como sucesora de la Unión Soviética en 1991. Actualmente la componen 9 de las 15 ex repúblicas soviéticas.

Por primera vez desde el comienzo de la pandemia de covid-19 en 2020, Vladimir Putin logró reunir a todos los países centroasiáticos en el Día de la Victoria. Esto ha dado lugar a una imagen geopolítica de impacto, que parece indicar la pretensión de Rusia de demarcar su área de influencia en el Asia Central, una región en la cual cuenta con presencia desde que penetró en el norte de Kazajistán a principios del siglo XVIII y, posteriormente, desde mediados del siglo XIX con una expansión y colonización que llevaron a la anexión de la región al Imperio Ruso.

Los vínculos entre Rusia y Asia Central son de gran importancia económica, social y política. Rusia es un destino importante para la mano de obra desempleada, y los ingresos que los trabajadores emigrantes envían a sus hogares son una parte significativa del PBI en países como Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán. Además, Rusia representa un gran mercado para las exportaciones de materias primas centroasiáticas y también un consumidor de sus exportaciones. Los lazos culturales también son fuertes, con un conocimiento generalizado del idioma ruso y la presencia de comunidades rusas importantes en la región (sobre todo en Kazajistán, Kirguistán y Uzbekistán).


Veteranos de la Gran Guerra Patria de la República de Turkmenistán.
(Fuente: Arzuw News)

Sin embargo, la segunda parte de la Guerra en Ucrania, iniciada en febrero de 2022, plantea desafíos económicos y políticos para las repúblicas centroasiáticas. La amenaza de sanciones estadounidenses (que reconocen a estos países como "centros de transbordo" para la evasión rusa de las sanciones económicas) a empresas de la región, constituye una preocupación importante para los gobiernos. Los aumentos de los precios de la energía y los alimentos también representan un desafío, aunque pueden beneficiar inicialmente a las exportaciones. Además, la región está recibiendo una afluencia de migrantes rusos que huyen de las movilizaciones parciales en el ejército y del temor a un conflicto nuclear. En este contexto, Asia Central vuelve a ser un lugar de refugio.

Junto con Rusia, tanto Estados Unidos como China están moviendo sus fichas en la región, aunque sus enfoques son diferentes. China ya es un importante socio comercial, pero no es un destino para la mano de obra de Asia Central. Rusia, por otra parte, tiene la capacidad de controlar el flujo de trabajadores migrantes centroasiáticos que laboran en suelo ruso y puede interrumpir, también, el suministro de gas a Uzbekistán y las inversiones en los sectores energéticos de Kazajistán y Turkmenistán. Por su parte, Estados Unidos cerró la base militar que arrendaba en Manas (Kirguistán) en 2014 y retiró las últimas tropas que mantenía en Afganistán en 2021, lo que constituyó un repliegue de su influencia. En la actualidad,  tiene una política oscilante, buscando mantener relaciones amistosas, pero también expresando preocupaciones sobre los derechos humanos. En cambio, las diplomacias china y rusa parecen tener una política de "no interferencia" respecto a los procesos políticos internos en los países de Asia Central.

Procesión del "Regimiento inmortal" en Tashkent, Uzbekistán. Ceremonia de colocación de flores en complejo Tumbas Masivas. (Fuente: Sputnik Uzbekistan)

En el artículo que escribimos en 2021, con motivo del 76° Día de la Victoria, el tema que nos ocupaba era uno muy diferente al actual: "En los últimos años se ha dado un proceso de 'nacionalización' [N. del A. en las cinco ex repúblicas soviéticas de Asia Central]  del Día de la Victoria, en la cual se busca darle una impronta más del propio país (y de la nación titular) para independizarla de Rusia, que a su vez también ha aumentado los niveles de nacionalismo". En ese entonces, se observaba un desapego creciente respecto de Rusia que, dos años después, podría estar volviendo los pasos.

La foto de los cinco presidentes de Asia Central junto con Putin es, por tanto, especialmente significativa. La posición de estos países en el "Gran Juego" del siglo XXI, hace que la región sea especialmente importante. A pesar de que existen diversas entidades de integración comercial, económica y securitaria, como la Unión Económica Euroasiática o la Organización del Tratado para la Seguridad Colectiva, el carácter reflotado de miembros de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), sugiere que Rusia ha empezado a marcar la "medianera", como ya lo hiciera en Kazajistán mediante la OTSC (1/2022) para reprimir una revuelta contra el gobierno de aquel país, o su intervención diplomática (en la región del Cáucaso) para mediar entre Armenia y Azerbaiyán en 2020 por Nagorno-Karabakh. La región de Asia Central no es ajena a la transición hacia un Nuevo Orden Internacional (NOI), iniciada durante el gobierno de Trump en Estados Unidos, que aún no ha finalizado. ¿Han aceptado los líderes de Asia Central que Rusia plante bandera en la región o han hecho otro movimiento geopolítico en el que buscan el menor compromiso político con Rusia? Quizás esto último ya no sea posible y lo hayan comprendido.

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