El deber: reseña de la película india "Un enemigo del pueblo" (1989)

Basada en una obra teatral de Henrik Ibsen, Un enemigo del pueblo (Ganashatru, en bengalí) es una de las últimas películas en la filmografía de Satyajit Ray. Narra la historia del doctor Ashoke Gupta, quien descubre que las aguas de un templo religioso están contaminadas y debe enfrentar una trama de intereses que conspiran en su contra para que no se sepa la verdad.



Por Alan E. Tevez.

Se puede decir que todo el mundo quiere saber la verdad, pero ¿no es acaso diferente la reacción de cada cual cuando conoce una verdad?. En todo caso, ¿todos reconocen una verdad como tal o sólo reconocen como verdad aquello que les reconforta más saber?. Algo de esto se puede vislumbrar en el libro Infocracia del filósofo surcoreano Byung Chul Han, quien ha descrito de forma cabal cómo el proceso que rige a la información hoy día poco tiene que ver con la verdad objetiva de los hechos y más con la subjetividad y la intencionalidad con las que estos son expuestos. El tipo de comunicación más efectivo resulta ser el de la comunicación afectiva, en la que “no son los mejores argumentos los que prevalecen, sino la información con mayor potencial de excitación”. 


Aunque en una época bien distinta y con medios informativos distintos, el film Un enemigo del pueblo, dirigido por el  realizador indio Satyajit Ray, nos muestra cómo este tipo de comunicación afecta la noción misma de realidad. Basado en la obra del dramaturgo noruego Henrik Ibsen, el filme cuenta la historia de Ashoke Gupta (excelente interpretación de Soumitra Chatterjee), un prestigioso doctor que vive tranquilamente con su familia en la localidad de Chandipur, India. No obstante, en el último tiempo ha observado cómo aumentaron los casos de ictericia entre sus pacientes -de los cuales algunos han muerto- y por ello quiere advertir de esto en un periódico local llamado Janavarta, del cual el editor llamado Haridas Bagchi (Deepankar De) podría considerarse un buen conocido suyo.    



En principio, el editor Haridas accede a publicar el artículo y se muestra muy interesado por el potencial de esta información para su periódico al cual considera de tendencia “progresista”. Sin embargo, Ashoke encuentra la oposición de su hermano Nisith (una actuación de primer nivel por parte de Dhritiman Chatterjee), quien se desempeña  como presidente municipal de Chandipur y a quien Ashoke reconoce por su eficiencia como funcionario y debe su puesto en el hospital municipal y su vivienda. Debido a esta oposición por parte de Nisith, la postura de Haridas y otros miembros del periódico  se vuelve más dubitativa.


El principal entredicho que se produce entre ambos hermanos se debe a que Ashoke quiere publicar que las aguas del templo Tripureshwar, en la zona densamente poblada de Bhuvanpalli,  están contaminadas de varias bacterias que producen la ictericia, muy probablemente debido a la fractura de tuberías subterráneas y la mezcla del agua corriente con los desechos del drenaje, todo esto como consecuencia de una colocación negligente de estas tuberías. Todos los días miles de personas visitan el templo y beben el agua considerada como bendita, y por tales motivos varios de ellos pudieron haberse infectado con esta enfermedad. 



La publicación del artículo de Ashoke Gupta podría generar que las autoridades debieran reconstruir el sistema de drenaje y las tuberías en la zona de Bhuvanpalli, pero también cerrar por tiempo indefinido el templo de Tripureshwar, considerado un sitio sagrado y de gran atractivo turístico en Bengala occidental. Nisith tiene interés en que el templo siga abierto y que no se pierdan las ganancias del turismo pese a la posibilidad latente de una epidemia y un aumento de los fallecimientos, por esto amenaza a su hermano y trata de silenciar su palabra por todos los medios posibles. Nisith utilizará un discurso basado en la religión, para acusar a su hermano de querer desprestigiar al templo y sus aguas consideradas benditas. Pero Ashoke, pese a todos estos intereses que operan en su contra, considera que es su deber como médico el informar a la población.


Esta obra de Ray es una de las últimas en su filmografía, y como siempre nos ofrece su estilo depurado y austero, en esta etapa fuertemente influido por el teatro al igual que lo sería la posterior El extraño en 1991. El debate por el valor de la verdad, su importancia y lo perniciosa y perjudicial que puede ser la mentira es lo que prima en Un enemigo del pueblo. Nisith, por medio de una comunicación que podríamos considerar “afectiva”, buscará hundir a su hermano con una argumentación que no se basa en la ciencia objetiva. Pero la verdad, igual que la mentira, también tiene sus defensores. En tiempos donde prevalecen los discursos relativistas, la “pos-verdad” o las fake news, esta cinta del mítico director bengalí resulta imprescindible.   

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